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Perashat Vayishlaj: Labán fue el mayor mago del mundo

La Perashat Vayishlaj contiene un mensaje interesante que todos debemos aprender. Yaakov Avinu envía mensajeros a Esav: וַיִּשְׁלַח יַעֲקֹב מַלְאָכִים לְפָנָיו אֶל עֵשָׂו אָחִיו… וַיְצַו אֹתָם לֵאמֹר כֹּה תֹאמְרוּן לַאדֹנִי לְעֵשָׂו כֹּה אָמַר עַבְדְּךָ יַעֲקֹב עִם לָבָן גַּרְתִּי וָאֵחַר עַד עָתָּה (Bereshit 32:4–5). Estuve con Labán hasta ahora.

El conocido Rashí pregunta: ¿qué significa garti? גַּרְתִּי בְּגִימַטְרִיָּא תרי”ג, כְּלוֹמַר, עִם לָבָן גַּרְתִּי וְתַרְיַ”ג מִצְוֹת שָׁמַרְתִּי וְלֹא לָמַדְתִּי מִמַּעֲשָׂיו הָרָעִים. Garti tiene la misma guematría que taryag: viví con Labán todo el tiempo, y aun así cumplí las 613 mitzvot de la Torá, y no aprendí de sus malos caminos.

Ahora imagine el escenario hoy. Tiene a Irán tratando de destruir a la nación judía, y usted se encuentra en la ONU como líder del pueblo judío y debe transmitirle un mensaje a Irán. ¿Les diría: «Sepan que nosotros cumplimos Torá y mitzvot»? A ellos no les importa si usted cumple Torá y mitzvot. ¿En qué cambiaría eso su plan? Entonces, cuando Yaakov Avinu se dirige a Esav y le dice: «Cumplí las 613 mitzvot», ¿qué quiso decirle? ¿Por qué eso haría que Esav cambiara de opinión, cuando venía a destruir a Yaakov Avinu?

Labán, el padre de todos los magos

Debemos conocer un hermoso Zóhar. Justo al comienzo de la Perashat Vayishlaj, el Zóhar nos dice que Labán Haaramí era en realidad el mayor mago que jamás existió, el padre de los magos. No estamos hablando de magia como la de hoy, destreza de manos, mostrar algo y esconderlo en la manga, espejos y trucos. Estamos hablando de magia negra, magia real, aquella de la que la Torá habla extensamente en diversos lugares y que prohíbe: kosem, meonén, mejashef. Un verdadero mago, con un movimiento de la mano y un conjuro, podía traer todas las serpientes de África o todos los escorpiones de Egipto justo delante de él. (Hablamos en shiurim anteriores sobre los distintos tipos de estos poderes; es muy interesante escucharlo).

El Zóhar dice que todo el mundo sabía que Labán era el más grande de los sabios, los magos y los hechiceros. Si Labán quería destruir a alguien con su magia, esa persona no podía salvarse de ninguna manera posible. Estos son poderes sobrenaturales. Y el Zóhar dice, curiosamente, que todo lo que sabía Bilam provenía de él: Beor, el padre de Bilam, era un mago muy grande y era hijo de Labán. Labán transmitió todo su conocimiento a su hijo Beor, y Beor a su hijo Bilam. Y acerca de Bilam dice: כִּי יָדַעְתִּי אֵת אֲשֶׁר תְּבָרֵךְ מְבֹרָךְ וַאֲשֶׁר תָּאֹר יוּאָר (Bamidbar 22:6): a quien él bendecía quedaba bendecido y a quien maldecía quedaba maldito, al cien por ciento, a menos que Hashem interviniera, como lo hizo en la Perashat Balak. Si así era Bilam, ¡cuánto más Labán, el abuelo, el mayor profesional del mundo en ese oficio! Todos los que vinieron después de él no eran más que sus alumnos, que obraban a partir de su poder. Y el mundo entero tenía miedo de Labán y de su hechicería.

En aquellos días la magia era muy común. Hoy no vemos magos así; no vemos a los mejashefim y meonenim de los que habla la Torá, y nadie sabe cómo hacerlo. La razón es que esas fuerzas espirituales se debilitaron mucho en el mundo, como lo traen muchos de los mefarshim y Kadmonim. Por eso ya no se ven mazikim, rujot y shedim con tanta frecuencia, mientras que en tiempos de la Guemará eran muy comunes. En aquel entonces era fácil. Cuando Moshé Rabenu llegó a Mitsráyim y arrojó su vara delante del Faraón y esta se convirtió en serpiente, el Faraón se rió de él: ¡en nuestros jardines de infantes cualquier niño sabe hacer esto! En el recreo del almuerzo los niños toman palos del patio, los arrojan y se convierten en serpientes. ¿Pretendes impresionarme con una magia tan simple?

Veinte años bajo Labán

Ahora, dice el Zóhar, Yaakov Avinu envía un mensaje a Esav: has de saber, im Labán garti, viví con Labán, y él quiso hacerme daño. Podrías pensar que por un período corto una persona podría salvarse incluso de semejante mago, así como a veces uno se cruza con un gánster y de algún modo logra mantenerse alejado de él por un breve tiempo. Pero no: ¿fue un mes, un año? No. Vaejar ad atá: estuve allí veinte años, hasta ahora, bajo la persecución de Labán Haaramí, que intentó matarme con su magia sobrenatural, y nadie puede salvarse de él. Y yo me salvé.

Y el Zóhar dice que cuando Esav oyó ese mensaje, inmediatamente tuvo miedo de Yaakov. Sabía: si Yaakov se salvó de Labán, ¿quién soy yo para poder hacerle algo?

Pero uno podría preguntar: ¿cómo se salvó Yaakov de Labán? Yaakov no era mago; no podía combatir a Labán con magia. Entonces, ¿cuál era el arma de Yaakov Avinu?

Aquí viene el secreto. La Guemará dice: “אֵין עוֹד מִלְבַדּוֹ” — אָמַר רַבִּי חֲנִינָא: וַאֲפִילּוּ כְּשָׁפִים (Julín 7b). Había verdaderos magos en aquellos días que intentaron dañar a Rabí Janiná, y él les dijo: No tengo miedo. Háganme todo lo que intenten; no me va a pasar nada. ¿Por qué? Porque no hay nada fuera de Hashem, ni siquiera la hechicería. Cuando uno está tan cerca de Hakadosh Baruj Hu, y cree que todo está en manos del Cielo, nadie puede hacerle daño. Es un nivel muy alto, elevado. Pero cuando uno está allí, esa es la manera de combatir cualquier cosa en el mundo, física y espiritual. Ni siquiera Labán Haaramí podría hacerle daño.

Y así Yaakov le dice a Esav: im Labán garti vaejar ad atá, estuve con él hasta ahora, y taryag mitzvot shamarti, veló lamadti mimaasav haraím. El mensaje es: estoy tan cerca de Hakadosh Baruj Hu que nadie puede tocarme.

«Cuando te liberes del yugo»

Y esa fue la berajá de Yitsjak a Esav: וְעַל חַרְבְּךָ תִחְיֶה וְאֶת אָחִיךָ תַּעֲבֹד וְהָיָה כַּאֲשֶׁר תָּרִיד וּפָרַקְתָּ עֻלּוֹ מֵעַל צַוָּארֶךָ (27:40). Yaakov Avinu efectivamente recibió todas las berajot; este mundo y el venidero pertenecen a Yaakov. Pero hay una manera en que puedes quitarle a Yaakov sus berajot, hacerle daño y usar tu espada tal como fuiste bendecido, al jarbejá tijyé. ¿Cuándo? Cuando Yaakov se quite de los hombros el yugo de la Torá y las mitzvot, como explica Rashí: כְּשֶׁיַּעַבְרוּ יִשְׂרָאֵל עַל הַתּוֹרָה. Mientras él cumpla Torá y mitzvot, tú estás bajo Yaakov. En cuanto deje de hacerlo, puedes pasar por encima de él.

Así que Yaakov Avinu le dice: no pienses que se ha llegado a ese punto. Viví con Labán durante veinte años y cumplí las 613 mitzvot; sigo cerca de Hakadosh Baruj Hu, ni un poquito menos que antes de llegar a Labán. Labán intentó una y otra vez durante veinte años cambiar eso y hacerme daño, y no pudo. Nadie puede hacerme daño en absoluto, y ciertamente tú tampoco podrás, porque la berajá que nuestro padre te dio depende de vehayá kaasher tarid, y no se ha llegado a eso.

Cuando uno envía un mensaje así, Esav lo entiende muy bien. Y este no es un mensaje solo para Esav; es un mensaje para nosotros. Si queremos salir victoriosos frente a todos los enemigos, la única manera de lograrlo es taryag mitzvot shamarti.

Basado en la clase del Rav Shay Tahan «Perashat Vayishlaj – Labán fue el mayor mago del mundo» (Perashat Vayishlaj): ver la clase.

Original en inglés