Mitos de Shavuot
Rav Shay Tahan
Al acercarnos a Shavuot, es valioso no solo repasar las palabras de la Torá, sino también reexaminar cómo las percibimos. La entrega de la Torá (Matán Torá) fue un momento que transformó el mundo; sin embargo, con el paso del tiempo, muchas inexactitudes y malentendidos se han infiltrado en la manera en que la imaginamos. Algunos provienen de imágenes populares, otros de suposiciones erróneas. A continuación, varias ideas equivocadas muy difundidas, en particular sobre las Lujot (las Tablas):
Mito: Las Lujot estaban grabadas solo en la superficie.
Verdad: Los Diez Mandamientos no estaban grabados solo en la superficie: estaban tallados de lado a lado de la piedra, dejando un espacio abierto donde cada letra había sido recortada.
Y lo que es aún más notable: incluso vistas desde el lado opuesto, las letras no aparecían al revés. Seguían siendo legibles desde cualquiera de los dos lados (Rav Hirsch, Shemot 32:15).
Jazal incluso enseñan (Raavad sobre Avot 5:6) que el grabado podía leerse desde los cuatro lados de las tablas: un milagro manifiesto.
Mito: Las Lujot eran sólidas e inflexibles.
Verdad: Una maravilla menos conocida es que las Lujot eran flexibles y podían enrollarse como un rollo de la Torá (Raavad y Tosafot Yom Tov sobre Avot 5:6). Algunas fuentes sugieren que Moshé pudo haberlas llevado enrolladas y no como losas rígidas. Esto ayuda a explicar la opinión del Radbaz (siman 8803), quien dijo que la escritura era invisible para los extraños.
Mito: Las Lujot contenían solo frases cortas (como «Anojí Hashem» o «Lo yihyé lejá»).
Verdad: El texto completo de los Diez Mandamientos estaba tallado en las Lujot. Una prueba clara es que las letras hebreas sámej (ס) y mem final (ם), que solo aparecen más adelante en los versículos completos, son descritas por Jazal como suspendidas dentro de la piedra. Esa característica milagrosa solo tiene sentido si todo el contenido estaba grabado.
Mito: La parte superior de las Lujot era redondeada, como se suele representar.
Verdad: La Guemará (Babá Batrá 14a) afirma que cada Lujá medía seis tefajim de ancho, seis tefajim de alto y tres tefajim de espesor, lo que les daba una forma cuadrada. Las partes superiores redondeadas que se ven en muchas imágenes son adornos artísticos sin ninguna base en las fuentes de la Torá.
Mito: Cada tabla contenía cinco mandamientos.
Verdad: Si bien Rabí Janiná sostiene esta opinión, la mayoría de los Jajamim dicen que los diez mandamientos estaban inscritos en ambas tablas, de modo que cada tabla contenía el texto completo (Yerushalmí, Shekalim 14). Esto refleja el formato tradicional de un contrato: una copia para cada parte, Hashem y el pueblo judío.
Rashí (Shemot 34:1) incluso compara las Lujot con una ketubá, que simboliza un pacto matrimonial.
Rabí Shimón bar Yojái ofrece todavía otra opinión: que cada Lujá contenía veinte mandamientos. Esto puede corresponder a la legibilidad milagrosa desde los cuatro lados, que daría la apariencia de repetición.
Posible confusión: El término «Aséret Hadibrot» (Diez Mandamientos) es gramaticalmente incorrecto.
Verdad: La palabra «dibrot» es un plural femenino, mientras que el plural masculino correcto es «devarim». De hecho, la propia Torá se refiere tres veces a los Diez Mandamientos con la expresión Aséret Hadevarim:
• «…Y escribió sobre las tablas las palabras del pacto, los Diez Devarim» (Shemot 34:28)
• «Os declaró Su pacto… los Diez Devarim» (Devarim 4:13)
• «…Escribió sobre las tablas, conforme a la primera escritura, los Diez Devarim» (Devarim 10:4)
La Mishná (Tamid 5:1) también utiliza «Aséret Hadevarim». Sin embargo, la Guemará (Berajot 11b) sí emplea el conocido término «Aséret Hadibrot», por lo que ambas versiones son en cierta medida aceptadas, aunque la formulación de la Torá es, técnicamente, más precisa.
Mito: En las Lujot solo estaban escritos los Diez Mandamientos.
Verdad: Según los Midrashim y el Radbaz (tomo 3, siman 915), las Lujot incluían también explicaciones detalladas y desarrollos halájicos de los mandamientos. Este fenómeno se denomina meat hamajazik et hamerubé: un espacio pequeño que milagrosamente contenía una enorme cantidad de contenido.
Resumen:
Una parte central del compromiso con la Torá es el compromiso con la verdad y la claridad. En lugar de aceptar pasivamente lo que oímos, debemos pensar de manera crítica y examinar las ideas con cuidado, esforzándonos siempre por profundizar nuestra comprensión. Que nuestro estudio de Torá nos lleve a una apreciación más profunda de aquel momento extraordinario en Har Sinai.
Publicado originalmente en The Jewish Vues; publicado también en 5TownsCentral.
