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¿Hashem nos necesita? Una comprensión más profunda

¿Hashem nos necesita? Una comprensión más profunda

Rav Shay Tahan

Recientemente estalló una gran controversia cuando un rabino muy renombrado e influyente afirmó que D-os nos necesita. Explicó que el hecho mismo de que Hashem nos haya creado demuestra que Él desea algo de nosotros: concretamente, nuestra relación con Él y nuestro amor. Huelga decir que tales afirmaciones, que él enfatizó repetidamente en muchas clases diferentes, provocaron un enorme revuelo. A primera vista, esta afirmación parece, en el mejor de los casos, problemática y, en el peor, abiertamente herética. Puesto que D-os no es humano y no posee rasgos humanos, el concepto de tener una necesidad, una característica fundamentalmente humana, no puede aplicarse a Él. Sugerir que podemos proveer algo que a D-os le falta disminuye Su trascendencia e implica cierto grado de limitación de tipo humano.

Creemos y sabemos firmemente que Hashem no tiene limitaciones y puede hacer todo lo que desea; por lo tanto, no nos necesita de ninguna manera. Tampoco podemos beneficiarlo de ninguna manera y, obviamente, no hay nada que nosotros podamos hacer que Él no pueda. Por consiguiente, las afirmaciones mencionadas parecen ser totalmente incorrectas. Sin embargo, el estudio de las palabras de nuestros sabios y rabanim puede ofrecer una perspectiva sorprendentemente más profunda sobre este concepto. El Zóhar (3, 7;2) dice: «ישראל מפרנסים לאביהם שבשמים», Israel sustenta y provee a su Padre que está en los Cielos. Estas palabras son profundas y requieren una explicación más amplia. Comencemos con la perashá de esta semana (Beshalaj).

El Or Hajaím explica que, cuando Moshé se presentó ante Hashem y rezó para que el mar se partiera, Hashem le respondió que, aunque deseaba ayudar, no podía hacerlo. Esto se debía a que Él creó el mundo con dos fuerzas opuestas, midat hadín y midat harajamim, que están en constante lucha. Midat hadín se oponía a salvar al pueblo judío, mientras que midat harajamim buscaba intervenir. Como resultado, Hashem declaró que Él no actuaría directamente; más bien, el propio pueblo judío debía inclinar la balanza fortaleciendo su emuná y lanzándose al mar, dando así fuerza a midat harajamim para imponerse sobre midat hadín. Esta idea del Or Hajaím es fascinante.

Considere esto: Hashem, que creó el mundo y a nosotros, eligió limitarse a Sí mismo de un modo que hace que Su ayuda dependa de nuestras acciones, incluso en momentos de necesidad desesperada. El Or Hajaím relaciona esta idea con otro pasuk en Perashat Haazinu: «Debilitaste a la Roca que te engendró», que Rashí explica en el sentido de que, cuando pecamos, debilitamos a Hashem, por así decirlo. Este concepto es aún más impactante: sugiere no solo que Hashem a veces no puede ayudarnos sin nuestro apoyo, sino que nuestros pecados realmente disminuyen Su presencia en el mundo. Por el contrario, cuando actuamos correctamente estudiando Torá y cumpliendo mitzvot, realmente fortalecemos a Hashem, como dice el pasuk: «Dad fuerza a D-os» (Tehilim 68:35).

Jazal explican esto en Shemot Rabá (Ejá 1; 33): «Cuando Israel cumple la voluntad de Hashem, añaden fuerza al poderío del de Arriba, como se dice (Tehilim 60:14): “Con D-os haremos proezas”. Pero cuando Israel no cumple Su voluntad, es como si, por así decirlo, debilitaran el gran poder de Arriba, como está escrito (Devarim 32:18): “Debilitaste a la Roca que te engendró”». De modo similar se dice: «Cuando Israel cumple la voluntad de Hashem, aumentan la fuerza en el poderío del de Arriba, como se dice (Bamidbar 14:17): “Y ahora, que se engrandezca la fuerza de Hashem”. Pero cuando no cumplen Su voluntad, es como si, por así decirlo, debilitaran el gran poder de Arriba, y ellos también salen sin fuerza ante sus perseguidores».

Este concepto se repite en Jazal en diversas versiones. Por ejemplo, la Guemará (Meguilá 11a) dice:

בעצלתים ימך המקרה ובשפלות ידים ידלוף” “הבית

«Por la pereza se hunde el techo, y por la flojedad de las manos gotea la casa» (Kohélet 10:18). La Guemará explica que el pasuk se refiere a una idea más profunda: «Porque Israel fue perezoso y no se ocupó del estudio de la Torá, el “enemigo” de Hashem se empobreció». (El término «enemigo» es un eufemismo para referirse a Hashem, usado por reverencia). Este pasaje enseña que, cuando somos negligentes en el estudio de la Torá, es como si Hashem mismo, por así decirlo, se «empobreciera». El Rav Jaím de Volozhin, en su séfer Néfesh Hajaím (1; 9), presenta este mismo concepto y añade una alegoría basada en el pasuk:

«A los caballos de los carros del Faraón te he comparado»

(Shir Hashirim 1:9), es decir, Israel es comparado en este pasuk con esos caballos. Él explica su significado de la siguiente manera: normalmente, el jinete dirige al caballo, y el caballo va adonde el jinete lo conduce. Sin embargo, durante Keriat Yam Suf, los caballos no obedecieron a sus jinetes; en cambio, los arrastraron al mar en contra de su voluntad. De modo similar, Hashem declara que Am Israel siempre lo conduce a Él, por así decirlo, mediante sus acciones, determinando resultados positivos o negativos, incluso en contra de Su voluntad. Ese es el significado del pasuk: «רוכב שמים בעזרך» (Devarim 33:26): Hashem guía el mundo con la ayuda de Am Israel. Todo lo anterior ilustra claramente que Hashem, después de la creación, eligió limitarse a Sí mismo para actuar en este mundo únicamente según las acciones de Klal Israel.

Otra idea presentada por aquel conocido rabino es que Hashem nos «necesita»

de la misma manera en que un padre necesita a sus hijos. Cuando una persona necesita a sus hijos, eso no la disminuye en absoluto. Al contrario, alguien que carece de sentimientos, que no tiene interés en la compañía ni en una familia a la cual amar y cuidar, carece de algo fundamental. Quienes se oponen a esta idea citan el pasuk: «אם תצדק מה תתן לו», «Si eres justo, ¿qué le das?» (Iyov 35:7), lo cual implica que no podemos ayudar ni proveer a Hashem de ninguna manera. Sin embargo, la respuesta a esto es que el cumplimiento de las mitzvot no «ayuda» a Hashem mismo, ya que Él no necesita nuestras mitzvot para Sí, sino que le permite otorgarnos el bien. Una analogía de esto es un padre que posee un negocio exitoso y desea incorporar a sus hijos en él. Sin embargo, les exige que primero aprendan el oficio para poder unirse. Aunque él desea incorporarlos, si no están preparados, no pueden participar. Claramente, el padre no necesita su ayuda, sino que quiere que participen para su propio beneficio, para que ellos también puedan tener éxito.

Resumen:

Hay dos puntos clave en esta discusión que requieren aclaración. El primero es si Hashem limitó Sus capacidades en lo que respecta a nuestro mundo, y el segundo es si Hashem necesitaba crearnos para tener seres a los cuales amar y con los cuales interactuar. Obviamente, este tema no es tan sencillo como parece al principio y es de naturaleza más cabalística. Quien desee estudiarlo y llegar a comprenderlo debe buscar la orientación adecuada de un verdadero talmid jajam.

Publicado originalmente en The Jewish Vues.

Original en inglés