Comodidades del hotel: el debate sobre llevarse a casa un recuerdo de la estadía
Rav Shay Tahan
Una vez terminadas las tres semanas, muchas personas aprovechan la oportunidad para salir de vacaciones con sus familias. Es un tiempo de reflexión, pero también una ocasión para renovar energías y pasar tiempo de calidad con los seres queridos. Como parte de sus planes de vacaciones, algunos optan por alojarse en hoteles para disfrutar de una experiencia cómoda y relajante. Los hoteles suelen ofrecer diversas comodidades para la conveniencia de sus huéspedes, como jabón, champú y, a veces, incluso té y café de cortesía en las habitaciones. Sin embargo, una pregunta frecuente entre los huéspedes es si está permitido llevarse estos artículos al dejar el hotel, ya que podría existir la preocupación de que pertenecen al hotel y deben quedarse en sus instalaciones. En este artículo nos proponemos aclarar qué artículos pueden llevarse, por lo general, los huéspedes al salir del hotel y cuáles deben dejarse. Para abordar esta pregunta, quisiéramos profundizar en algunas de las halajot mencionadas por los poskim anteriores y ver si podemos aprender de ellas para nuestro caso.
Tomar cosas que al dueño no le importan El Aruj Hashulján (חו״מ סימן שנט ס״א) escribe que uno puede tomar objetos cuando al dueño de esos objetos no le importa que se los tomen. Este principio se aplica a diversas situaciones. Por ejemplo, está permitido tomar una paja de un pajar o de una cerca para limpiarse los dientes, ya que por lo general se consideran objetos insignificantes o fácilmente reemplazables, y probablemente el dueño no se opondría a que se usen para tal fin. El Aruj Hashulján permite tomar un fósforo de la caja de fósforos de otra persona, o una taza de agua caliente para el té, sin permiso explícito, partiendo de la base de que, en general, a la gente no le importan tales acciones. Huelga decir que, si el dueño expresa claramente su deseo de que no se tomen objetos, o si uno percibe que el dueño podría no permitirlo, no está permitido tomar sin permiso explícito. Con esto, podemos deducir también de nuestro análisis que, en el contexto de un hotel, por lo general se presume que al dueño del hotel no le importa que los huéspedes se lleven pequeños artículos de cortesía, ya que estos se ofrecen para el uso de los huéspedes durante su estadía.
Artículos dudosos
Los artículos dudosos, como medias o pantuflas, respecto de los cuales no está claro si estaban destinados a llevarse o a dejarse, no deben tomarse. En casos de duda de guezel (robo), uno debe abstenerse de tomar tales artículos, ya que está prohibido tomar algo que podría pertenecer a otra persona sin permiso explícito.
Comida para el camino
El salón del desayuno ofrece una selección de cereales y frutas para que los huéspedes disfruten. ¿Se les permite a los huéspedes llevárselos del salón del desayuno cuando dejan el hotel, o deben consumir su desayuno exclusivamente dentro de las instalaciones del hotel, sin llevarse ningún alimento al partir? Dado que la comida que se ofrece en el salón del desayuno del hotel está incluida como parte de la estadía del huésped y ya ha sido pagada, se considera que pertenece al huésped. Por lo tanto, el huésped es libre de decidir qué hacer con los artículos del desayuno. Al igual que en un restaurante, donde una persona pide que le envuelvan la comida que le sobró para llevarla a casa, también el huésped del hotel puede empacar los cereales y las frutas del salón del desayuno para llevárselos en su viaje. El hotel respeta la decisión del huésped y se asegura de que tenga una experiencia de desayuno agradable y conveniente durante su estadía.
Tomar para otros
Pero ¿qué sucede con tomar esas cosas para otras personas? Por ejemplo, ¿puede uno llevarse los artículos de cortesía para darle un recuerdo a su amigo, o, puesto que se le dieron solo para su propio uso, solo puede usarlos él mismo? En efecto, podemos extraer algunas conclusiones de las palabras del Ramá (אה״ע סימן כח ס״ז), quien señaló que un invitado puede tomar su porción de comida y dársela a una mujer como objeto para casarse con ella. Este dictamen sugiere que, en determinadas circunstancias, los objetos destinados al uso personal pueden transferirse a otros como regalos o muestras de afecto. De manera similar, en el contexto de los artículos de cortesía del hotel, si las políticas del hotel permiten a los huéspedes llevarse estos artículos para uso personal, o incluso con el fin de compartirlos como recuerdos, entonces sería comparable a la situación mencionada por el Ramá.
En tales casos, estaría permitido llevarse los artículos de cortesía con la intención de dárselos a otros como obsequios o recuerdos. El Maharit (ח״א סימן קנ) explica que uno debe tener en cuenta que solo los artículos que recibió para su propia estadía están incluidos en el permiso de dárselos a otros. Sin embargo, no puede pedir artículos adicionales en la recepción o al personal de limpieza con la intención de dárselos a otras personas.
Ser responsable de la habitación y de su contenido.
Cuando uno entra en su habitación de hotel, debe reconocer que asume el papel de guardián de la habitación y de sus pertenencias, convirtiéndose en plenamente responsable de todo lo que hay en ella. Esto incluye estar atento a los niños que lo acompañen, asegurándose de que no causen ningún daño a la habitación ni a su contenido. Si algún objeto se rompe o se daña a causa de las acciones de sus hijos, debe asumir la responsabilidad y estar dispuesto a cubrir los costos de reparación o reposición. (פתחי חושן הלכות פקדון ושאלה פ״ב הערה מט) La administración del hotel enfatiza esta responsabilidad cuando los huéspedes alquilan una habitación, y esto se manifiesta habitualmente en la práctica del hotel de autorizar un determinado monto en la tarjeta de crédito del huésped. Esta acción indica que el hotel considera al huésped responsable de la habitación y de su contenido durante su estadía. De este modo, el hotel se asegura de que los huéspedes sean conscientes de su obligación de cuidar la habitación y de cualquier posible daño que pudiera ocurrir. Esto fomenta un sentido de confianza y responsabilidad mutuas entre el hotel y sus huéspedes, promoviendo una estadía armoniosa y respetuosa.
Conclusión
La regla general es que los huéspedes pueden llevarse aquellos artículos de cortesía que al hotel no le importa que se lleven. Sin embargo, los artículos que el hotel claramente pretende que los huéspedes dejen no deben tomarse. Artículos como el jabón y el champú se consideran, por lo general, parte del uso personal del huésped durante su estadía, por lo que generalmente es aceptable llevárselos al dejar el hotel. Sin embargo, ciertos artículos, como toallas, fundas de almohada, batas y otros artículos reutilizables, se proporcionan para el uso de los huéspedes durante su estadía, pero no están destinados a llevarse a casa. Estos artículos pertenecen al hotel y están destinados a ser usados por futuros huéspedes. Al entrar en una habitación de hotel, los huéspedes asumen la responsabilidad de cuidar la habitación y sus pertenencias, lo que incluye estar atentos a los niños que los acompañen para evitar daños. Si algún objeto se rompe o se daña a causa de las acciones de los niños, el huésped debe asumir la responsabilidad y cubrir los costos correspondientes.
Publicado originalmente en The Jewish Vues.
