En busca de un refugio seguro: la profecía de Jazal sobre la confusión y la angustia
Rav Shay Tahan
Muchos judíos sienten miedo en este momento, cuando el antisemitismo alcanza nuevas cumbres. Muchos se preguntan cuál sería un lugar seguro al cual emigrar, aunque saben que no existe ningún lugar seguro en el mundo, ya que nuestros enemigos están dispersos por todo el globo. Para abordar esto, volvamos a la historia de Purim con algunas reflexiones sobre la festividad que son muy relevantes hoy: cuando Ajashverosh decidió matar a todos los judíos por consejo de Hamán, envió un decreto por todo el mundo para matarlos a todos en un solo día, hombres, mujeres y niños, sin excepciones. Este decreto parece no concordar con la explicación del Rambán (y de Rabenu Bejayé), quien escribió acerca del encuentro de Yaakov con Esav, cuando Yaakov dividió a su gente en dos campamentos (בראשית לב, ט).
El pasuk dice que si un campamento fuera atacado, el otro campamento escaparía y sobreviviría. El Rambán escribe que de aquí aprendemos sobre la historia futura de Klal Israel: en su trato con los descendientes de Esav, donde serán perseguidos, siempre habrá un lugar seguro al cual escapar: «La intención de esto es que Yaakov sabía que no todos sus descendientes caerían en manos de Esav. Por lo tanto, en cualquier caso, un campamento se salvaría. Esto también insinúa que los descendientes de Esav no formularán contra nosotros un decreto destinado a borrar nuestro nombre por completo, sino que harán daño a algunos de nosotros en algunos de sus países.
Uno de sus reyes decretará contra nuestros bienes o nuestras personas en su país, mientras que al mismo tiempo otro rey mostrará compasión y salvará a los refugiados. Y así dijeron nuestros Rabanim (Bereshit Rabá): “Si viene Esav al campamento uno y lo ataca: estos son nuestros hermanos del sur. Entonces el campamento que quede escapará: estos son nuestros hermanos de la Diáspora”. Nuestros Rabanim vieron, pues, que este capítulo alude también a las generaciones futuras». El Rambán nos enseña una idea importante que repite varias veces en su obra: todo lo que les sucedió a nuestros patriarcas siempre le sucederá a nuestra nación (מעשה אבות- סימן לבנים). La historia anterior relata cómo el pueblo judío sobrevivió al largo y duro exilio, en el que hubo una persecución constante de los judíos.
Algunos pudieron escapar a tiempo a otros lugares del mundo. La Guemará también reconoce este punto (פסחים פז, ב), diciendo
Hashem hizo un acto de caridad con Israel al dispersarlos entre las naciones. Si los hubiera exiliado a un solo lugar, podrían haber sido destruidos todos de una vez. Considerando esto, ¿cómo entonces podría Ajashverosh exterminar a toda la nación judía? La respuesta posible es que hay una diferencia entre los descendientes de Esav y los demás. El Rambán explicó que este es nuestro destino durante el exilio de Esav. Sin embargo, Ajashverosh no era de Esav; por lo tanto, el destino de toda la nación judía bajo su dominio estaba en peligro.
Esto también explica lo que Jazal nos dicen en el Yalkut Shimoní acerca del final de los días (ישעיהו רמז תצט): que Israel estará en confusión y angustia y preguntará: «¿Adónde escaparemos? ¿Adónde iremos?». Esto significa que en nuestros tiempos, cuando las cosas se pongan difíciles, el pueblo judío buscará un lugar seguro pero, lamentablemente, no lo encontrará, pues cualquier lugar del mundo será hostil. Así es ahora: no hay ningún lugar seguro en el mundo, porque los que odian a los judíos de entre Ishmael están en cada rincón del mundo, sin ninguna excepción. Por lo tanto, cuando un judío pregunta dónde puede encontrar un lugar seguro en el mundo, no hay dónde encontrarlo.
Así explicamos la profecía de Bilam, quien dijo acerca de Ishmael en el final de los tiempos (במדבר כד, כא): «Fuerte es tu morada», para señalar que Ishmael tendrá un bastión y poblará todos los continentes del mundo. Otra fuente de que Ishmael poblará y habitará todo el globo es lo que Hashem dice acerca de los descendientes de Ishmael (בראשית טז, יב): «Y habitará frente a todos sus hermanos». Rashí explica que su descendencia será numerosa, pero la esencia del versículo enseña más. En primer lugar, que los descendientes de Ishmael habitarán por todo el mundo. En segundo lugar, que vivirán en los países de otras naciones, como dice que habitarán entre sus hermanos.
Si uno presta mucha atención a la forma en que la Torá define a los hijos de Ishmael en comparación con los de Esav, veremos que con Esav la Torá los llama «alúf», jefes (בראשית לו, טו- מג), mientras que los hijos de Ishmael simplemente se enumeran sin ningún título (בראשית כה, יב- יד). La razón parece ser que los hijos de Esav tienen un carácter de lealtad y siempre han tenido tierras e imperios, mientras que la naturaleza de Ishmael es vivir a expensas de otros o en desiertos. Esto les permite extenderse por todas partes sin que sus anfitriones se den cuenta de que se están apoderando de su tierra y amenazando a los nativos. Aunque esto suena muy aterrador y deprimente, debemos mirar la continuación de las palabras de Jazal, donde señalan que Hashem Mismo nos tranquiliza y dice: «Hijos Míos, no teman.
Todo lo que he hecho, no lo he hecho sino por ustedes. ¿Por qué tienen miedo? Ha llegado el tiempo de su redención. Y no hay por qué temer». En ese tiempo, Hashem revelará la luz del Mashíaj y la luz de Israel, como está dicho: «Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz, y la gloria de Hashem ha brillado sobre ti» (ישעיה ס, א). Hay aquí un doble aliento. Primero, el hecho de que no debemos preocuparnos, ya que Hashem nos salvará. Pero aún más significativo es el hecho de que Hashem dice que la redención ha llegado. Esto significa que siempre que estemos en una situación en la que no haya ningún lugar seguro en el mundo al cual escapar, es el momento en que la redención final está muy cerca.
Publicado originalmente en The Jewish Vues.
