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Perashat Kedoshim: Lo telej rajil – Cuando las palabras se interponen entre un hombre y su esposa

La perashá de esta semana contiene dos perashiyot: la principal, Perashat Kedoshim, con muchísimas halajot distintas, junto con Ajaré Mot. Y es interesante ver que Perashat Kedoshim vuelve a contener la mitzvá de lashón hará, en realidad la mitzvá de rejilut, como dice el pasuk: לֹא־תֵלֵךְ רָכִיל בְּעַמֶּיךָ לֹא תַעֲמֹד עַל־דַּם רֵעֶךָ אֲנִי ה’ (Vayikrá 19:16). ¿Qué significa lo telej rajil? Rashí nos dice que rajil proviene de un comerciante, un rojel, que va de un lado a otro vendiendo cosas. ¿Acaso entonces una persona no puede ser comerciante? No. Jazal explican que no se refiere a un comerciante de verdad; es una parábola para quien hace rejilut. Así como el comerciante toma su mercancía y se la entrega a otro, rejilut significa que usted toma lo que acaba de escuchar en un lugar y va y se lo cuenta a otra persona.

Rashí lo explica así: אֲנִי אוֹמֵר עַל שֵׁם שֶׁכָּל מְשַׁלְּחֵי מְדָנִים וּמְסַפְּרֵי לָשׁוֹן הָרַע הוֹלְכִים בְּבָתֵּי רֵעֵיהֶם לְרַגֵּל מַה יִּרְאוּ רָע, אוֹ מַה יִּשְׁמְעוּ רָע, לְסַפֵּר בַּשּׁוּק. Todo aquel que provoca peleas entre las personas, y todo aquel que habla lashón hará, va a la casa de su amigo para ver qué mal o qué cosa negativa puede encontrar allí. Se sienta a la mesa con esa persona, toma el café y, mientras tanto, le saca toda la información sobre todos los demás de la ciudad, y luego va y se la entrega a las personas de quienes escuchó. Y Rashí trae que este es el lenguaje de rojel: רוֹכֵל — הַסּוֹחֵר וּמְרַגֵּל אַחַר כָּל סְחוֹרָה, וְכֵן הַמּוֹכֵר בְּשָׂמִים לְהִתְקַשֵּׁט בָּהֶם הַנָּשִׁים, עַל שֵׁם שֶׁמְּחַזֵּר תָּמִיד בָּעֲיָרוֹת. Si usted tiene toda clase de perfumes para venderles a las mujeres, toca a las puertas de la gente: ¿le interesa esto? ¿Le interesa aquello? Les muestra su mercancía. Es la misma idea: una persona va con lo que escuchó y lo transmite.

¿El castigo corresponde al delito?

Esto es en realidad una continuación de la semana pasada, Tazría-Metsorá, que nos contó cómo el metsorá era castigado, muy severamente, por hablar lashón hará. Cuando di un shiur sobre esta mitzvá, lo expliqué con una historia. Una persona en la sinagoga ve entrar a alguien con zapatos nuevos que tienen un aspecto raro, y le susurra a su amigo: ¿viste esos zapatos tan raros? El amigo mira, se ríe un poco, y eso es todo; empiezan a rezar. Sin duda, eso fue lashón hará: lashón hará es cualquier cosa negativa que se dice sobre otra persona, algo que, si él lo escuchara, le causaría dolor, o miedo, o una pérdida de dinero, o cualquier otra reacción negativa. Y el Jafets Jaím demuestra que no es solo cuando se habla de la persona misma, sino también de sus bienes, de cualquier cosa que le pertenezca. No es una persona malvada; simplemente tuvo que hacer el comentario.

Vuelve a su casa y ve que su mano se está poniendo blanca. Por la noche se le ha extendido al brazo, al pecho, al cuello. Por la mañana lo tiene por todo el cuerpo, parte de su cabello se está volviendo blanco. Corre al médico; el médico no quiere tratarlo, llama a una ambulancia, y unas personas con el rostro cubierto lo llevan lejos de la ciudad y lo dejan allí. Sin médico, sin cremas, sin teléfono celular para llamar a su esposa, sin nadie con quien hablar; mijuts lamajané moshabó. Se llama tsaráat. Pica y duele, empieza a sangrar, y él siente que ha llegado el fin del mundo. Un Cohén vendrá a revisarlo dentro de otra semana. Y en el camino, la Torá dice que tiene que avergonzarse a sí mismo y gritar «tamé, tamé», para que, como dice Rashí, la gente se aleje de él, y como dice la Guemará, para que la gente rece por él. Así vivía un metsorá.

Entonces preguntamos la semana pasada: ¿este castigo corresponde al delito? Sí, hizo una pequeña broma sobre los zapatos de su amigo, y eso es una transgresión de la Torá. Pero ¿hizo algo tan malvado como para tener que salir fuera de los tres majanot, peor que todos los demás temeím, solo, sin ninguna curación? Cuando hice esta pregunta no recibí muchas respuestas, porque es una pregunta muy fuerte. El castigo debería estar de acuerdo con la transgresión.

Separar a un hombre de su esposa

Y cuando se estudia a Jazal y a Rashí, ellos dan vuelta a la situación, y se ve que mi historia en realidad no es la historia apropiada para la tsaráat. Rashí dice sobre badad yeshev: מַה נִּשְׁתַּנָּה מִשְּׁאָר טְמֵאִים לֵישֵׁב בָּדָד? הוֹאִיל וְהוּא הִבְדִּיל בְּלָשׁוֹן הָרָע בֵּין אִישׁ לְאִשְׁתּוֹ וּבֵין אִישׁ לְרֵעֵהוּ, אַף הוּא יִבָּדֵל (Rashí, Vayikrá 13:46, de Arajín 16). No habló simplemente de los zapatos de alguien. Para recibir tsaráat, nos dice Rashí, tiene que ser mucho más. Separó entre un hombre y su esposa.

Una vez leí en un libro de Miriam Adahan sobre un experimento con delfines: separaron a cada delfín con una ventana de vidrio para que ninguno pudiera tener contacto con los demás, y en poco tiempo todos murieron. Un ser vivo debe tener relación con otros; incluso tienen que poder tocarse. Hoy en la cárcel, el peor castigo es el aislamiento: uno no habla con nadie ni ve a nadie. Se considera tan cruel que muchas organizaciones en Estados Unidos están luchando para detenerlo, incluso para los peores criminales, y una persona que sale del aislamiento ya no es normal en su forma de pensar y de comportarse. ¿Por qué el metsorá recibe eso? Porque separó entre un hombre y su esposa, entre un hombre y su amigo.

¿Cómo funciona? Usted le dice a alguien: vi que su esposa no cocina tan bien; casi no cocina. Eso le entra como veneno en el corazón, y usted no sabe hasta dónde puede llegar. Él vuelve a su casa, y ahora lo tiene en el corazón: ella no está cumpliendo con su función. Toda esposa tiene ese termómetro que enseguida siente: mi esposo no está contento, no me valora. Ella se molesta: ¿qué te pasa?, ¿por qué te comportas así?, y si él responde, ahí vamos, ahí está la pelea. O al revés: una mujer le dice a su amiga: es tan difícil, los niños me vuelven loca, mi esposo está muy ocupado. Y la amiga le dice: ¿de qué hablas? Tu esposo es un perezoso, no ayuda en la casa, no te da dinero, es un esposo que no sirve para nada. Un par de frases, es todo lo que hace falta. Ella vuelve a su casa con ese veneno en el corazón, no es cálida con él, y se pasa de una cosa a otra y puede llegar muy, muy lejos.

Ahanú maasav

Y ahora llegamos a nuestra perashá, Kedoshim, y vemos la misma idea. Lo telej rajil no es simplemente alguien que dijo algo un poco malo sobre su amigo. La Guemará en Arajín, daf 16, dice: מעיל מכפר על לשון הרע, el meíl del Cohén Gadol expía el lashón hará. Pero ¿acaso la tsaráat no es la kapará del lashón hará? La Guemará responde: לא קשיא, הא דאהנו מעשיו, הא דלא אהנו מעשיו. Hay dos escenarios distintos. Uno es que usted habló negativamente de alguien pero eso nunca llegó a ninguna parte: nuestro caso de los zapatos. Es lashón hará, es algo malo, la persona sería castigada severamente, pero es lo ahanú maasav, y después de la teshuvá el meíl del Cohén Gadol sería mejaper. Pero cuando ahanú maasav, cuando sus palabras tuvieron «éxito», por así decirlo, dieron fruto y la gente llegó a pelearse por su causa, como dice Rashí, el meíl ya no es suficiente. Entonces viene la tsaráat, con toda su fuerza.

Y así entendemos también nuestro pasuk. ¿Por qué la Torá es tan estricta con la rejilut? Nuevamente Rashí: el rajil entra a la casa de su amigo como un espía. Se siente cómodo, le dan café y galletas, se sientan alrededor de la mesa riendo y conversando, el amigo se abre, y él le saca toda la información: esa persona de la sinagoga es tan mala, hace esto y hace aquello. ¿Y qué hace con eso? Rashí dice al final de ese largo Rashí: נִרְאֶה בְעֵינַי שֶׁהָיָה מִשְׁפָּטָם לֶאֱכֹל בְּבֵית הַמְקַבֵּל דִּבְרֵיהֶם שׁוּם הַלְעָטָה, וְהוּא גְמַר חִזּוּק שֶׁדְּבָרָיו מְקֻיָּמִים. No solo come en casa de aquel de quien sacó la información, sino que va a depositarla en casa de la persona de quien se habló y también allí se da todo un banquete: ¿sabes lo que dijo de ti?, esto es lo que piensa de ti. Y con eso separa a dos personas, a un hombre y su esposa, o a dos amigos. Eso es ahanú maasav, y por eso la Torá lo toma con tanta severidad. El castigo: el cuerpo recibe tsaráat. Se descompone y se deshace.

Hashem borra Su Nombre por el shalom báyit

¿Dónde más encontramos que algo se borra? En los mé hamarim. Cuando una mujer es sospechada por su esposo, la perashá de sotá, la Torá dice que se escriba la perashá en un rollo y se ponga en el agua. Hashem dice: Mi Nombre, que fue escrito en kedushá, que sea borrado, para restablecer el shalom báyit entre la pareja. Borrar el Nombre de Hashem es una transgresión muy grave de la Torá, pero para este propósito, y solo para este, Hashem está dispuesto a renunciar a ello. Y esta persona, que habla del cónyuge de alguien y rompe el vínculo entre ellos, no le importa. Hashem dice: borraré Mi Nombre para restablecer el shalom báyit, y él está dispuesto a romper el shalom báyit. Por eso el castigo es que su cuerpo, igual que el Nombre de Hashem, sea borrado: su carne y su piel comienzan a deshacerse.

Lo encontramos también con el Najash Hakadmoní. Vio a Adam y a Javá, sintió celos y tuvo el deseo de tomar a Javá. En aquel entonces la serpiente tenía forma de ser humano: hablaba, tenía piernas. Entonces vino a Javá y provocó una pelea dándole el fruto del árbol y haciendo que ella se lo diera a Adam, para deshacerse de Adam y casarse con Javá; así lo dicen Jazal. Y el Midrash dice que el Najash Hakadmoní también se volvió metsorá. Nuevamente: usted intenta separar a dos personas, el castigo es el mismo. Observe los lugares donde Jazal y los pesukim nos muestran personas que se volvieron metsoraím, y verá esta idea una y otra vez.

¿Y Miriam?

Ahora bien, la pregunta que tuve: ¿cómo recibió Miriam tsaráat? Ella no intentó hacer nada malo. Sí, la Torá dice que habló de Moshé Rabenu, beavdí beMoshé, y eso es terrible. Pero observe a Jazal y al Rambam al final de Hiljot Tumat Tsaráat: su intención era buena. Ella escuchó que Tsiporá ya no estaba junto a Moshé Rabenu, y su intención era volver a unirlos. Aun así, Hashem lo tomó muy en serio y le dio tsaráat.

Puede ser que la respuesta encaje con la misma Guemará en Arajín, daf 16: לעולם אל יספר אדם בטובתו של חבירו, שמתוך טובתו בא לידי רעתו. Una persona no tiene permitido ni siquiera elogiar a alguien delante de otros: esa persona es un hombre tan grande, un baal jésed tan grande. ¿Por qué? Porque del elogio se llega a lo negativo. Y cuando se trata del shalom báyit, eso es algo muy, muy delicado. No se puede interferir, ni siquiera se puede decir algo bueno de esa manera, a menos que sea un elogio completo, como Avraham Avinu, que recibió elogios de los malajim: ayé Sará ishteja. Pero algo que trae un poco de negatividad y podría llevar a algo negativo, nadie lo puede tocar, a menos que la persona realmente haya venido a ayudar. Ir a interferir en la vida de las personas, la Torá no lo permite, como vimos en todos estos pesukim, y la Torá lo lleva un paso más allá. Hashem se enoja mucho cuando alguien se interpone entre una pareja, o entre dos personas, ben adam lajaveró. Y vimos cuán estricto es en nuestra perashá.

Basado en la clase del Rav Shay Tahan «JRoot Radio – May 5, 2017 – Parashat Kedoshim and Acahrei Moat» (Perashat Kedoshim): escuche la clase.

Original en inglés