Perashat Toldot, shelishí. Observen el pasuk que cierra la aliyá anterior y abre esta: וַיִּזְרַע יִצְחָק בָּאָרֶץ הַהִוא וַיִּמְצָא בַּשָּׁנָה הַהִוא מֵאָה שְׁעָרִים וַיְבָרְכֵהוּ ה’ (Bereshit 26:12). Rashí dice que fue un año terrible: בַּשָּׁנָה הַהִיא — אַף עַל פִּי שֶׁאֵינָהּ כְּתִקְנָהּ, שֶׁהָיְתָה שְׁנַת רְעָבוֹן, y además la tierra era un lugar difícil para cultivar cualquier cosa: לוֹמַר, שֶׁהָאָרֶץ קָשָׁה וְהַשָּׁנָה קָשָׁה. Y aun así Yitsjak tuvo muchísimo éxito: וַיִּגְדַּל הָאִישׁ וַיֵּלֶךְ הָלוֹךְ וְגָדֵל עַד כִּי גָדַל מְאֹד (26:13). Fíjense cuántas veces dice que creció. Creció, y creció, y creció.
Esto, dice el Rambán en esta perashá, es la señal de cómo viviría Am Israel a lo largo de la historia: maasé avot simán labanim. Todo lo que les ocurrió a los padres en sus vidas es una señal para sus hijos, para Am Israel.
Y esta es la fuente del éxito de Am Israel en la riqueza. Cualquiera podría preguntar: ¿por qué los judíos tienen éxito en todo lo que hacen?, ¿por qué llegan a ser ricos? ¿Acaso saben más de negocios que los demás? ¿Tienen alguna forma mejor de hacer las cosas que los hace ricos? La respuesta es que todo nos fue dado a través de Yitsjak Avinu. Aquí Hakadosh Baruj Hu lo bendijo con la berajá de tener éxito incluso cuando las cosas son difíciles.
Pero tiene un precio. Inmediatamente después: וְכָל הַבְּאֵרֹת אֲשֶׁר חָפְרוּ עַבְדֵי אָבִיו בִּימֵי אַבְרָהָם אָבִיו סִתְּמוּם פְּלִשְׁתִּים וַיְמַלְאוּם עָפָר (26:15). Los goyim envidian constantemente la riqueza de Am Israel. No nos dejan en paz, y usan toda clase de excusas para explicar por qué Am Israel no debería tener la riqueza que tiene. Avimélej nos dice la verdad: וַיֹּאמֶר אֲבִימֶלֶךְ אֶל יִצְחָק לֵךְ מֵעִמָּנוּ כִּי עָצַמְתָּ מִמֶּנּוּ מְאֹד (26:16). Te has vuelto mucho más grande que nosotros; te has vuelto tan rico que no lo podemos soportar.
Basado en la clase del Rav Shay Tahan «Toldot. El secreto judío del éxito» (Perashat Toldot): ver la clase.

