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Una habitación para el debate: consideraciones clave

Una habitación para el debate: consideraciones clave

Rav Shay Tahan

Muchas personas se van con sus familias de escapada para Shabat Najamú, a fin de renovarse después de las difíciles tres semanas de Ben Hametsarim. Cuando uno se aloja en un hotel, surgen muchas preguntas halájicas, ya sea en cuanto a kashrut, minianim, recato, etc. Sin embargo, Shabat presenta desafíos particulares, ya que muchos aspectos de la vida en un hotel implican el uso de electricidad, lo cual puede ser difícil de evitar. Por lo tanto, antes de reservar una habitación de hotel, uno debe investigar para determinar si el hotel presenta algún desafío para Shabat, como habitaciones en las que el aire acondicionado se enciende automáticamente al abrir la puerta o baños con sistemas de descarga automática. Una inquietud común durante estas estancias, especialmente en hoteles, es cómo entrar en la habitación.

La mayoría de los hoteles hoy en día utilizan tarjetas magnéticas que funcionan abriendo y cerrando circuitos eléctricos, lo cual puede plantear desafíos para quienes cuidan Shabat. Las tarjetas-llave magnéticas funcionan interactuando con el sistema de cerradura electrónica de la puerta, lo cual implica abrir y cerrar circuitos eléctricos. La tarjeta contiene una banda magnética o un chip que, al deslizarla o insertarla, se comunica con el lector de la cerradura. Este proceso envía una señal eléctrica que permite o deniega el acceso, abriendo o cerrando efectivamente un circuito eléctrico. Para evitar problemas, busque un hotel que utilice llaves tradicionales de metal. Sin embargo, el Instituto Tzomet Halajá señala que muchas de estas llaves también interactúan con el sistema eléctrico de la puerta y puede que no resuelvan del todo el problema.

Si no se dispone de un hotel así, evite que la puerta se trabe colocando una cinta adhesiva fuerte sobre el pestillo o rellenando el orificio de la cerradura con pañuelos de papel o algodón. Guarde los objetos de valor en la caja fuerte. Si ninguna de las opciones anteriores es posible, la siguiente cuestión es si está permitido pedir ayuda a un empleado del hotel. El problema con esto es que la mayoría de los poskim consideran que el uso de electricidad es una prohibición de la Torá. Solo se le puede pedir a un no judío que realice una acción si esta implica una prohibición rabínica, lo que se conoce como shevut deshevut, es decir, cuando tanto la acción como la intervención de un no judío están prohibidas rabínicamente. Sin embargo, dado que muchos consideran la electricidad una prohibición de la Torá, el shevut deshevut no se aplica en este caso.

Algunos poskim han aconsejado dejar en la habitación algo que pueda despertar el interés del empleado, como una lata de refresco o galletas. Cuando uno quiera entrar en la habitación, debe ofrecerle el artículo al empleado, pero explicarle que no puede entrar en la habitación por sí mismo. Si el empleado quiere el obsequio, abrirá la puerta, lo que permite al judío entrar una vez que la puerta esté abierta y el empleado haya tomado el artículo. Sin embargo, este consejo puede no ser práctico en muchos lugares, ya que a los empleados de hotel a menudo no se les permite aceptar nada de los huéspedes, y las cámaras de vigilancia de los pasillos del hotel podrían fácilmente meterlos en problemas. Otra idea para resolver la cuestión era condicionar el alquiler de la habitación a la posibilidad de acceder a ella cuando sea necesario.

Esto implicaría decirle al recepcionista del hotel que la habitación solo puede alquilarse si la puerta se mantiene abierta en los momentos necesarios, dado que no se puede usar la tarjeta magnética. La permisibilidad de este enfoque se basa en que el hotel se beneficia de alquilar la habitación, de modo que abriría la puerta para servir a su propio interés. Sin embargo, esto no es práctico hoy en día, ya que la mayoría de las reservas se hacen en línea sin la oportunidad de hablar con un agente. Incluso si uno habla con un agente, una petición así a menudo les parece ridícula, y los hoteles generalmente no están en una situación tan desesperada como para cumplir cualquier petición que se les haga. El último enfoque, y el más recomendable, es insinuarle a un empleado cada vez que queramos entrar en la habitación, cuidando de no pedírselo directamente.

Por ejemplo, podemos decir que no podemos entrar en la habitación porque hoy no podemos usar la tarjeta, con la esperanza de que nos ayude abriendo la puerta. Este enfoque también tiene sus desafíos, ya que el empleado podría enviarnos a la recepción para comprobar nuestra identidad. Si eso sucede, se nos permite responder a todas sus preguntas, aunque vayan a verificar cosas en la computadora, ya que lo hacen por iniciativa propia sin que se lo pidamos. Al hacerlo así, se nos permite entrar en la habitación y beneficiarnos de ella. Aunque normalmente uno no puede beneficiarse de una profanación de Shabat realizada por un no judío en nuestro favor, esta situación es diferente. El beneficio aquí es el uso de la habitación, y abrir la puerta se considera simplemente retirar un impedimento y no una transgresión directa.

Otro punto importante que cabe mencionar es que la tarjeta magnética es muktsé, y no se la puede llevar en Shabat. Por lo tanto, al pedir ayuda a los empleados y a la administración del hotel, uno básicamente les está indicando que usen su propia tarjeta en lugar de la suya.

Publicado originalmente en The Jewish Vues.

Original en inglés